domingo, 30 de septiembre de 2012

Podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…


Confío en mi capacidad para luchar y salir victorioso de todos esos retos que la vida me plantea, es algo apasionante y retador, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Hay días que me cuesta más que otros, -eso de confiar en mí no es tan fácil-, pero no me rindo, siempre estoy alerta y lo recuerdo diariamente, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Cuando despierto cada mañana, se produce una reacción extraordinaria en mí, pienso en todo lo bello y maravilloso que la vida me ofrece y que he de disfrutar, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Ya no pienso en las cosas que no me gustan o me desagradan, sólo me centro en aquello positivo que provoca una gran sensación de felicidad en mí, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así.

Todos los días, me acuerdo de aquellas personas que quiero y que me quieren, de todas aquellas que admiro por ser especiales y diferentes, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así.

Me esfuerzo cada día en apartar los pensamientos negativos, para conseguirlo, me propongo centrarme en los pensamientos positivos que me capacitan y me ayudan a mejorar, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Estoy totalmente convencido que nada puede afectarme si yo no lo permito, nada ni nadie puede obligarme a pensar en “hechos” negativos, mis pensamientos los controlo yo, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Mi vida depende de mí, yo soy el único responsable, cuando las cosas no van como quiero, la “culpa” siempre la asumo yo, pensar así, me permite ser el que tome las decisiones y ser el protagonista de mi vida, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Cada noche, cuando me acuesto, recuerdo todo lo positivo del día, de mi vida, de lo afortunado que soy por vivir, no pienso en nada negativo ó que me provoque pensamientos negativos, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Todo lo que me sucede, en cualquier ámbito de mi vida, son únicamente hechos, yo decido con mis pensamientos si esos hechos son positivos o negativos… ¡siempre depende de mí¡ y podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

¡Tus pensamientos te pueden capacitar ó limitar¡ no permitas que tus pensamientos negativos conviertan tu vida en algo negativo, cambia esos pensamientos ahora mismo, y permite que tus pensamientos positivos conviertan tu vida en algo positivo…

¡Decide como pensar…, y decidirás que tipo de vida tendrás…¡

viernes, 31 de agosto de 2012

¡Vales más de lo que crees, eres únic@ e irrepetible…¡


Para explicar y entender el título, nada mejor que una fábula. Espero que te ayude a reflexionar y aclarar –en caso que las tengas- alguna de tus dudas…

“-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe, nadie me quiere.

-¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…

Y haciendo una pausa agregó:

-Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y tal vez después te pueda ayudar.

-E… encantado maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba puesto en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho, agregó:

-Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, hasta que un viejito se tomó la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Después de ofrecer el anillo a todo el que se cruzaba en su camino, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Entró a la habitación, donde estaba el maestro, y le dijo:

-Maestro, lo siento pero no es posible conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que pueda engañar a nadie respecto al verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro. Debemos primero saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. No importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

Llegó a la joyería, el joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó, y luego dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¿58 monedas?! – exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.”

martes, 31 de julio de 2012

Cree en ti, tus capacidades son ilimitadas…


Hay una frase que me gustaría que no se te olvidara jamás, que la tuvieras “casi casi grabada a fuego”; además, te pediría que la asumieras como tuya, en tu mente, sin posibilidad de perderla de vista, esta frase es la siguiente: “CREE EN TI, TUS CAPACIDADES SON ILIMITADAS”

Esta frase se convierte por sí misma, en un credo, en un estilo de vida, en la filosofía de los pocos -por ahora, pero cada vez se suman más como tú-, que vemos en las dificultades: oportunidades, en las crisis: oportunidades y en los problemas: oportunidades…, en los que creemos en nuestras capacidades y hemos decidido ser los verdaderos protagonistas de nuestra vida, interiorizándolo en nuestro sistema de creencias.

Este sistema de creencias nos potencia de tal modo, que nos permite interpretar los hechos cotidianos desde una perspectiva, que para otros es prácticamente inimaginable.

Es cierto, nuestro sistema de creencias, gobierna nuestra vida, dándole un sentido u otro dependiendo directamente de nuestra comunicación interna, de nuestro “dialogo interno”.

Nuestro diálogo interno es el punto de partida y el requisito imprescindible para: encontrar, mantener y fomentar los estados positivos.

Y como consecuencia, los estados emocionales positivos, como la seguridad personal, la autoestima, la fe…, provocan en nosotros, la capacitación necesaria para que actuemos en consecuencia pasando a la acción.

Lo veras más claramente, contestando algunas preguntas…

¿Cómo se te da eso de superar dificultades, de levantarte rápidamente cuando sufres algún revés en tu vida ó de no tirar la toalla a la primera de cambio?

Posiblemente no muy bien, ¿verdad?, y ¿a qué se debe?

Cuando algo parece que es inalcanzable o insuperable, es muy importante recordar lo que te has dicho, como comienza la frase: “parece”, sólo parece, por tanto no es realmente inalcanzable o insuperable…, somos nosotros quien lo definimos así, a través de nuestro dialogo interno, pero ¿podemos cambiar esa definición?

Pues claro que sí…, nosotros decidimos “cuando interpretamos los hechos” lo que es fácil o difícil, lo que es alcanzable o inalcanzable, lo que es posible o imposible…, nosotros y solamente nosotros, somos los que hacemos que algo pueda ser logrado o no.

Esta “capacidad” de CREER EN TI y no rendirte ante nada, es algo innato en todos nosotros, recuerda: “todos tenemos las mismas capacidades”, la diferencia entre los que se rinden a las primeras de cambio frente a los que no se rinden ante nada, está en no haberla desarrollado o en desarrollarla extraordinariamente, y esto, sólo se consigue interpretando lo que sucede de manera que te permita alcanzar todo tu potencial y todas tus capacidades.

Y te preguntarás…, cómo se consigue eso ¿?, pues es sencillo, depende de tu interpretación de los hechos que suceden, esa interpretación conforma tu “realidad” y finalmente da lugar a tu “sistema de creencias”.

Como ves, tu realidad está directamente relacionada con tus creencias, con creer en ti y en tus capacidades, si realmente crees en ti, conseguirás cambiar la realidad que conoces hasta ahora, a una nueva e increíble realidad personal…

sábado, 30 de junio de 2012

La casa imperfecta



Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal.

“Esta es tu casa, querido amigo —dijo—. Es un regalo para ti”.

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente.

¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

Construimos nuestras vidas de manera distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.

La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia. Inclusive si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad.

La vida es como un proyecto de “hágalo-usted-mismo”. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado. ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!

* fuente "La culpa es de la vaca"

miércoles, 30 de mayo de 2012

Hoy es un buen día para cambiar


Hoy es un buen día para cambiar, cambiar aquello que sé que me va mal, y que hasta ahora no he tenido el valor de afrontar.

Hoy es un buen día para cambiar, ser alguien mejor, alguien que los demás valoren por lo que realmente soy, por lo que puedo aportar, quiero ser mejor y diferente, no quiero ser alguien vulgar.

Hoy es un buen día para cambiar, dedicarme a ser feliz con lo que hago, con lo que quiero y no a buscar desesperadamente cosas para intentar ser feliz y disfrutar.

Hoy es un buen día para cambiar, escuchar mucho, escuchar a quienes me quieren hablar…, hablar poco y hacer mucho más.

Hoy es un buen día para cambiar, no volveré a pensar en que los cambios sólo deben realizarlos los demás, si decido cambiar yo, dependeré de mi para mejorar.

Hoy es un buen día para cambiar, valorar lo que tengo, sea mucho, sea poco, lo que tengo es lo más importante ahora, lo que me gustaría tener, ya vendrá.

Hoy es un buen día para cambiar, soltar todo el peso que me provoca el rencor, los miedos, los odios que me paralizan y no me dejan avanzar.

Hoy es un buen día para cambiar, perdonar a aquellos que me hicieron daño, que no me entendieron, aquellos que no merecen nada malo, ¿quién soy yo para valorar?

Hoy es un buen día para cambiar, sumar todo aquello que merece la pena y restar aquello que no necesito, que no aporta nada, que nada me da.

Hoy es un buen día para cambiar, a partir de hoy, me esforzaré en pensar por mí mismo y no por lo que otros quieren hacerme pensar.

Hoy es un buen día para cambiar, no lo dejaré para mañana, lo bueno sólo llegará si decido hacerlo ya, si lo dejo para mañana probablemente nunca lo convertiré en realidad.

lunes, 30 de abril de 2012

El elefante y la estaca


Cuando yo era chico me encantaban los circos. Lo que más me gustaba eran los animales, y mi preferido era el elefante.

Durante la función, la enorme bestia impresionaba a todos por su peso, su tamaño y su descomunal fuerza. Pero, después de la actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al elefante detrás de la carpa principal, con una pata encadenada a una pequeña estaca clavada en el suelo.

La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado superficialmente. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal, capaz de arrancar un árbol de cuajo, podría arrancar la estaca y huir.

El misterio era evidente: ¿por qué el elefante no huía, si podría arrancar la estaca con el mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper un fósforo?¿Qué fuerza misteriosa lo mantenía atado?

Tenía 7 u 8 años, y todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a mis padres, maestros y tíos, buscando respuesta a ese misterio. No obtuve una coherente. Alguien me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: “Y si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?” No recuerdo haber recibido ninguna explicación satisfactoria.

Con el tiempo olvidé el misterio del elefante y de la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con personas que me daban respuestas incoherentes, por salir del paso, y,un par de veces, con personas que se habían hecho la misma pregunta.

Hasta que hace unos días me encontré con una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: el elefante no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al elefantito, con solo unos días de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento empujó, jaló y sacudió tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo hacerlo: la estaca era muy fuerte para él.

Podría jurar que el primer día se durmió agotado por el esfuerzo infructuoso, y que al día siguiente volvió aprobar, y también al otro y al de más allá...Hasta que un día, un terrible día, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Dejó de luchar para liberarse.

“Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede hacerlo. Tiene grabado en la mente el recuerdo de sus inútiles esfuerzos de entonces, y ha dejado de luchar. Nunca más trató de poner a prueba su fuerza.

Cada uno de nosotros es un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Creemos que no podemos con un montón de cosas, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.

Grabamos en nuestra mente esas palabras: no puedo, nunca podré. La única manera de saber cuáles son nuestras limitaciones ahora es intentar de nuevo, poniendo en ello todo el corazón.”

*fuente: "La culpa es de la vaca"

sábado, 31 de marzo de 2012

Lo que no te ayude a mejorar, no lo necesitas


Hay muchas “cosas” que aparecen por nuestra vida que no nos ayudan, aunque otros se esfuercen en trasladarnos lo contrario ó nos digan que es bueno para nosotros… y si algo no es bueno para ti ó no te ayuda a mejorar, ¿crees qué lo necesitas?

En esta era de la información que nos ha tocado vivir, donde te bombardean desde todos sitios con noticias e información sobre ”todo va mal”, -muchas veces manipuladas e influenciadas por determinados intereses-, debemos encontrar una fórmula para que no nos influya negativamente, es más, debemos hacer todo lo contrario, debemos encontrar aquello que pueda contribuir a nuestra capacitación y motivación con el fin de ayudarnos a superar los obstáculos que nos encontramos en nuestro camino.

Para ello, es de vital importancia distinguir y no “tragarnos” todo lo que nos llegue a nosotros, pues este “mal hábito”, sólo contribuye a limitar nuestras capacidades, al actuar negativamente sobre nuestro sistema de creencias, haciéndonos creer que todo va mal.

Debemos saber que es bueno para nosotros y que no lo es…, y únicamente lo descubriremos cuando nos demos cuenta del efecto que provoca en nuestro estado emocional; por ejemplo, si escuchas determinadas emisoras de radio por las mañanas con la habitual programación de noticias, debates, tertulias y sientes que te afecta negativamente, ¿qué crees que debes hacer?, seguir “tragándote” inconscientemente todo lo que otros quieren que te tragues para convencerte, ó decidir conscientemente y preguntarte: ¿es bueno para mí, si ó no…?

Si no es bueno para ti, no lo escuches, no lo cojas, no te lo tragues…, tú eres el protagonista de tu vida, ¡decide¡ y no dejes que otros decidan lo que debes pensar.

No tienes por qué escuchar la radio ó ver la TV, no te preocupes… ¡qué muchos a tu alrededor lo hagan, no significa qué lo debas hacer tú¡

Los resultados en nuestra vida, dependen de nuestra capacidad para motivarnos y pasar a la acción, ¿crees que estando influenciado por el efecto negativo de los que pretenden manipularte, serás capaz de sacar todo tu potencial?, yo creo que no… Ni a ti, ni a mí, nos resultaría posible capacitarnos cuando estamos en estado de incertidumbre, angustia ó incluso miedo, ¡necesitamos todo lo contrario¡

Estoy seguro que no necesitamos aquello que no nos beneficia, ¡sea lo que sea¡ ¿verdad?

Decide lo que es mejor para ti y hazlo, si las noticas o los debates en la radio no son buenos para ti, escucha música que te guste y que por tanto, te ayudará a sentirte mejor.

Si las tertulias o programas de opinión de la TV, no son buenos para ti, haz otra cosa ó decide ver películas y documentales que te gusten y te sentirás mejor, ¡te lo aseguro¡ y así con el resto de medios de información: periódicos, prensa digital, internet…

Aplícalo en tu vida, “no permitas que influyan negativamente sobre ti”, decide cambiar y pasa a la acción…, ante situaciones negativas, recuerda: “lo que no te ayude a mejorar, no lo necesitas”.

lunes, 6 de febrero de 2012

Háblate con cariño



Ya sabemos que una parte muy importante de la comunicación consiste en escuchar, en prestar atención a lo que nos dicen…, sí además la persona a la que escuchamos nos habla de manera positiva, motivadora y con cariño conseguirá sin ninguna duda llegar a nosotros y hasta convencernos casi sin esfuerzo, porque conseguirá conectar con nosotros a otro nivel…, a nivel de nuestras emociones positivas.

Ese tipo de persona que se comunica tan bien con nosotros, son aquellos que dominan las claves de las relaciones personales ó simplemente aquellas personas que nos quieren ó aprecian y ese amor ó aprecio lo manifiestan hablándonos de una manera muy sensible y cariñosa, preocupándose por nosotros.

Y, ¿qué pasará si quien se comunica con nosotros lo hace de manera negativa y no te valora ni te respeta…? creo que la respuesta es evidente, no conseguirá conectar positivamente con nosotros, es más, probablemente tenga un efecto devastador en nuestra autoestima y seguridad personal, fomentando que nuestro sistema de creencias y la fe en nuestras posibilidades se vean dolorosamente afectadas…

Así es amig@s..., como seguro ya han comprobado en más de una ocasión, esto es lo que sucede con la comunicación externa, cuando hablamos y nos hablan otras personas…, entonces, ¿qué crees que pasará con nuestra comunicación interna?

Pues exactamente igual, cuando nos hablamos de manera positiva nos capacitamos y logramos alcanzar todo nuestro potencial, pero cuando lo hacemos de manera negativa nos paralizamos y nos quedamos sin recursos… ¡qué no se te olvide¡

Valórate, quiérete y trátate con mucho respeto y sensibilidad…, y para ello el comienzo, el principio para lograrlo pasa por “hablarte con cariño”, cuando inicies tu diálogo interno, recuerda que lo importante no es lo que haces, sino lo que crees, ese proceso que inicia tu diálogo interno es tu interpretación sobre lo que haces…

Cuando estás convencid@ de que lo que haces, lo que tienes, no es malo ni negativo (aunque pueda ser mejorable), conseguirás disfrutar de tu vida, y para ello no depende de lo que hagas o tengas, sino de cómo lo interpretas y lo defines a través de tu diálogo interno; así lograrás convencerte.

No es complicado, pruébalo, nuestra realidad no se crea hasta que interpretamos lo que nos pasa…, y esa capacidad de interpretación depende de nuestra comunicación interna, de nuestro diálogo interno.

Practica el siguiente ejercicio: cuando te sientas mal y pienses en negativo..., háblate con cariño, como le hablarías a aquellos que quieres o que has querido, verás como tu perspectiva cambia cuando cambias la forma de comunicarte contigo. Y da un paso más, todos los días cuando te levantes háblate con cariño verás que funciona “no hay nada más poderoso”.

Nuestro diálogo interno es tan importante que nuestra felicidad depende de él, así que cuídalo…

sábado, 31 de diciembre de 2011

¡FELIZ AÑO NUEVO¡



Les deseo que para el próximo año se cumpla todo lo que pidan, que alcancen todos los objetivos que se hayan marcado, que disfruten de lo que hagan, que todos los días se conviertan en domingo, que vivan unas continuas vacaciones, que no malgasten su tiempo con pensamientos negativos, que afronten sus retos desde el poder de los estados positivos, que piensen en disfrutar, que piensen en querer, que piensen en vivir, que piensen en ser felices...

"Si pensamos todos los días en lo que queremos, conseguiremos motivarnos para la acción y si pasamos a la acción, conseguiremos alcanzar lo que queremos..."

Si quieres mejorar tu vida el próximo año, ¿qué crees que debes hacer?

FELIZ AÑO NUEVO Y FELIZ VIDA NUEVA...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La verdadera riqueza



Les quiero hacer partícipes de una bonita y enriquecedora historia, que espero les ayude a reflexionar sobre las diferencias, las que cada uno entiende que existen, entre la riqueza y la pobreza…

“Cierta vez un acaudalado padre de familia llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que éste viera cuán pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso en casa, le preguntó a su hijo:

— ¿Qué te pareció el viaje?
— ¡Muy bonito, papá!
— ¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?
—Sí.
— ¿Y qué aprendiste?
—Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte. Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

El padre se quedó mudo y el niño agregó:
—Gracias, papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.”

El niño de nuestra historia, no entiende la riqueza por las posesiones materiales, sino más bien por todo lo contrario. Quizás nosotros también deberíamos cuestionarnos lo que entendemos por riqueza y a continuación redefinir aquello que nos hace más ricos y sobre todo más felices…

La verdadera riqueza no está en lo material, está en nuestra felicidad…

Creemos que si somos ricos, seremos más felices ¿verdad?, y probablemente lo correcto sería lo contrario ¿?

“Cuanto más feliz eres, más rico serás”, me quedo con este mensaje, y tú ¿con qué mensaje te quedas…?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las dificultades nos enseñan

Las dificultades nos enseñan, así es, aunque no lo parezca,
nos hacen más fuertes y nos preparan para lo que venga,
pero lo hace en silencio, desde el dolor, desde la pena,
rogando y pidiendo que desaparezcan.

Las dificultades nos ayudan a reconocer a quienes no te aprecian,
aquellos que aparecen cuando todo va bien,
cuando nada necesitas, cuando das y no esperas,
pero desaparecen cuando pides, casi en silencio, una flor o un poema.

Las dificultades nos ahogan, pero no nos asfixian,
nos dejan sin aire, pero con la fe inquebrantable en que confiamos,
y cuando las superamos, sentimos una emoción inmensa,
que nunca más la olvidamos.

Las dificultades nos enseñan, el significado de palabras malditas,
malditas y duras como rabia, ira, irritación y pena,
cuanta pena he sentido al sufrir tantas dificultades,
sin ayuda y con tan pocos que me quieran.

Las dificultades nos hacen recordar, a aquellos que tanto querías y ya no están,
y desesperadamente pides que vuelvan, que los necesitas, que los anhelas,
que darías cualquier cosa, por que estuvieran junto a ti,
en estos momentos de tanto dolor y de mucha pena.

Las dificultades nos enseñan, a ser mejores personas,
a ser mejores padres, mejores hijos, a ser tú de veras,
a no ser esa persona simple, superficial y que no quiera,
las dificultades no son malas si nos ayudan a descubrir quién era.

domingo, 31 de julio de 2011

Las personas, a menudo, no son lo que parecen

Hace unos días, tuve la oportunidad de recordar la historia de la profesora Thompson y de Jim, historia que me gustaría compartir en su totalidad con ustedes, deseando que les ayude a “crecer” y que se permitan emocionarse –como lo hice yo- al descubrirla…

“Al inicio del año escolar una maestra, la señora Thompson, se encontraba frente a sus alumnos de quinto grado. Como la mayoría de los maestros, ella miró a los chicos y les dijo que a todos los quería por igual. Pero era una gran mentira, porque en la fila de adelante se encontraba, hundido en su asiento, un niño llamado Jim Stoddard. La señora Thompson lo conocía desde el año anterior, cuando había observado que no jugaba con sus compañeros, que sus ropas estaban desaliñadas y que parecía siempre necesitar un baño. Con el paso del tiempo, la relación de la señora Thompson con Jim se volvió desagradable, hasta el punto que ella sentía gusto al marcar las tareas del niño con grandes tachones rojos y ponerle cero. Un día, la escuela le pidió a la señora Thompson revisar los expedientes anteriores de los niños de su clase, y ella dejó el de Jim de último. Cuando lo revisó, se llevó una gran sorpresa.

La maestra de Jim en el primer grado había escrito: “Es un niño brillante, con una sonrisa espontánea. Hace sus deberes limpiamente y tiene buenos modales; es un deleite estar cerca de él”.

La maestra de segundo grado puso en su reporte: “Jim es un excelente alumno, apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas debido a que su madre sufre una enfermedad incurable y su vida en casa debe ser una constante lucha”.

La maestra de tercer grado señaló: “La muerte de su madre ha sido dura para él. Trata de hacer su máximo esfuerzo pero su padre no muestra mucho interés, y su vida en casa le afectará pronto si no se toman algunas acciones”.

La maestra de cuarto escribió: “Jim es descuidado y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase”.

La señora Thompson se dio cuenta del problema y se sintió apenada consigo misma. Se sintió aún peor cuando, al llegar la Navidad, todos los alumnos le llevaron sus regalos envueltos en papeles brillantes y con preciosos listones, excepto Jim: el suyo estaba torpemente envuelto en el tosco papel marrón de las bolsas de supermercado. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella sacó de esa envoltura un brazalete de piedras al que le faltaban algunas, y la cuarta parte de un frasco de perfume. Pero ella minimizó las risas al exclamar:

“¡Qué brazalete tan bonito!”, mientras se lo ponía y rociaba un poco de perfume en su muñeca. Jim Stoddard se quedó ese día después de clases sólo para decir:

“Señora Thompson, hoy usted olió como mi mamá olía”.

Después de que los niños se fueron, ella lloró por largo tiempo. Desde ese día renunció a enseñar sólo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a enseñar valores, sentimientos y principios. Le dedicó especial atención a Jim. A medida que trabajaba con él, la mente del niño parecía volver a la vida; mientras más lo motivaba, mejor respondía. Al final del año, se había convertido en uno de los más listos de la clase.

A pesar de su mentira de que los quería a todos por igual, la señora Thompson apreciaba especialmente a Jim.

Un año después, ella encontró debajo de la puerta del salón una nota en la cual el niño le decía que era la mejor maestra que había tenido en su vida. Pasaron seis años antes de que recibiera otra nota de Jim; le contaba que había terminado la secundaria, obteniendo el tercer lugar en su clase, y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida. Cuatro años después la señora Thompson recibió otra carta, donde Jim le decía que, aunque las cosas habían estado duras, pronto se graduaría de la universidad con los máximos honores. Y le aseguró que ella era aún la mejor maestra que había tenido en su vida. Pasaron cuatro años y llegó otra carta; esta vez Jim le contaba que, después de haber recibido su título universitario, había decidido ir un poco más allá. Le reiteró que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Ahora su nombre era más largo; la carta estaba firmada por el doctor James F. Stoddard, M.B. El tiempo siguió su marcha. En una carta posterior, Jim le decía a la señora Thompson que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su padre había muerto hacía dos años y se preguntaba si ella accedería a sentarse en el lugar que normalmente está reservado para la mamá del novio. Por supuesto, ella aceptó. Para el día de la boda, usó aquel viejo brazalete con varias piedras faltantes, y se aseguró de comprar el mismo perfume que le recordaba a Jim a su mamá. Se abrazaron, y el doctor Stoddard susurró al oído de su antigua maestra:

—Gracias por creer en mí. Gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía hacer la diferencia.

La señora Thompson, con lágrimas en los ojos, le contestó:

—Estás equivocado, Jim: fuiste tú quien me enseñó que yo podía hacer la diferencia. No sabía enseñar hasta que te conocí.”

Las experiencias (gratas y desagradables) que tenemos a lo largo de nuestras vidas marcan lo que somos en la actualidad. No juzgues a las personas sin saber qué hay detrás de ellas; dales siempre una oportunidad de cambiar su vida…

(*) fuente: “La culpa es de la vaca”