sábado, 31 de mayo de 2014

¡Qué afortunado eres…¡


No muy lejos de donde vivimos, en un valle muy pintoresco, un Gran Maestro decidió un día dejar su casa en la montaña y bajar al pueblo vestido de mendigo…

Paseando por las calles del pueblo, se tropezó con la casa del zapatero, toco en su puerta y al abrirle, le dijo:

“Hermano, soy muy pobre, no tengo dinero, ni comida, ni ropa…, estas son mis únicas sandalias y cómo ves, están rotas, me hacen daño en los dedos, no puedo casi caminar con ellas…, si tú me hicieras el favor de darme alguna de tantas que tienes, aunque sean usadas, te estaré eternamente agradecido…”

El zapatero le dijo:

“Estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar…, yo no tengo fortuna, ¿por qué vienes a pedirme sin darme nada a cambio?”

El Maestro le dijo:

“Yo puedo darte lo que tú necesitas…”

El zapatero desconfiado al verlo como vestía, le preguntó al mendigo:

“¿Tú podrías darme el millón de euros que yo necesito para ser feliz?”

El Maestro le dijo:

“Yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo…”

El zapatero preguntó:

“¿A cambio de qué?”

El Maestro le dijo:

“A cambio de…, a cambio de tus piernas”

El zapatero le respondió:

“¿Para qué quiero yo diez millones de euros si no podré caminar?”

Entonces el Maestro le dijo:

“Puedo darte cien millones de euros a cambio de tus brazos…”

El zapatero respondió:

“¿Para qué quiero yo cien millones de euros si ni siquiera voy a poder comer solo?”

Entonces el Maestro le dijo:

“Bueno, puedo darte mil millones de euros a cambio de tus ojos…”

El zapatero pensó durante un rato…, y respondió:

“¿Para qué quiero yo mil millones de euros, si no voy a poder ver a mis hijos, a mi familia, a mis amigos…?”

Entonces el Gran Maestro le dijo:


“¡Ah, hermano, hermano, qué fortuna tienes y aún no te has dado cuenta…¡”

martes, 22 de abril de 2014

El juego de conocerse


Hace mucho tiempo, en un encantador y lejano país, vivía una niña con una belleza extraordinaria, su piel era morena, suavemente morena, sus ojos negros, increíblemente negros, como su pelo largo y rizado, su nombre era Init y era la hija del Rey, pero toda esa belleza, no era lo mejor de ella…

Todos los días, al atardecer, Init paseaba con su institutriz y su séquito, por el formidable reino de su padre, y todos los días, se encontraba con su amigo Ztul, paseaban juntos y hablaban, hablaban todo el tiempo…, y un día, de manera fortuita, casi sin querer, descubrieron un juego, que cuando empezaban ya no podían parar, era “el juego de conocerse”, era muy sencillo…, trataba de preguntar y escuchar, preguntar sólo para conocer mejor al otro y escuchar atentamente sus explicaciones…, trataba de escuchar, más que de hablar…, era su juego favorito…, durante muchos años jugaron a “el juego de conocerse”, al juego de preguntar y escuchar…

Init, intentó en muchas ocasiones jugar a “el juego de conocerse” con su padre, el Rey, pero él, le decía que era una tontería, una pérdida de tiempo…,que era un Rey y que tenía muchas cosas que hacer y en que pensar…, que no le molestara con esas tonterías…, que jugara a lo que juegan todas las princesas…, y la princesa Init se marchaba, siempre igual, desconsolada por la contestación de su padre, ¿cómo era posible que a mi padre no le gustara preguntar y escuchar a su hija?, se preguntaba Init…, y hablando con muchos, durante muchos años, fue descubriendo que a nadie le gustaba jugar a “el juego de conocerse”, solo le gustaba a ella y a su amigo, su amigo Ztul…

Y así, pasaron los años…, primaveras e inviernos…,y la princesa, la niña, se hizo mayor…, Init se convirtió en la más bella princesa que ningún hombre hubo visto nunca, la fama de su belleza llegó a lejanos lugares, todos querían ir a su reino para verla…, para admirar su belleza, su extraordinaria belleza, todos los hombres soñaban con conseguirla, todos se preguntaban cómo sería casarse con la más bella, todos pensaban igual, que envidia darían, como se sentirían al estar con la bella Init, todos querían eso, lo mismo…, pero había un hombre diferente, uno no pensaba igual…, sólo uno…, ese era Ztul…

De tierras lejanas, llegaron príncipes, valientes guerreros, hombres de mucha fortuna y riquezas, los más grandes conquistadores, para casarse con la más bella princesa…, y el Rey celebraba grandes fiestas y banquetes para que los más importantes, pudieran conocer a su hija.

El Rey, pensaba y pensaba... quién podría ser el mejor esposo para su hija?, quizás un príncipe de un país cercano para así unir sus reinos y ser más poderoso?, o el más valiente guerrero?, pensó incluso en organizar un torneo donde se batirían todos y el ganador de entre los mejores guerreros, se casaría con su hija…, o quien tuviera las mayores riquezas y fortunas de los reinos conocidos…, quería lo mejor para su hija, se preocupaba mucho pensando en quien sería el mejor para su hija, el más poderoso, el más fuerte, el más rico…, pero nunca le preguntó a ella lo que quería…, pues nunca había jugado a “el juego de conocerse” con su hija.

La princesa Init, era especial…, muy diferente…, no pensaba en grandes castillos, ni en riquezas, ni en poder, ni en reinos, ni en armaduras brillantes…

Todos querían tener a la bella princesa, pero Init solo quería a uno, a alguien diferente, a Ztul…

Ztul no era gran cosa, no era príncipe, ni caballero, ni tenía riquezas..., pero para Init, nadie en el mundo podría jugar mejor a “el juego de conocerse”, no solo preguntaba y escuchaba como nadie, además cuando escuchaba a Init, la miraba, la miraba con mucha atención, casi sin parpadear, con mucha dulzura y desde hacía una semana, también la besaba… cuando jugaban a “el juego de conocerse”, y ella hacía lo mismo con él…, los bellos ojos negros de la princesa era lo único que quería ver Ztul desde que despertaba hasta que cansado se quedaba dormido, y siempre se dormía pensando en cómo hacer feliz a Init…, y agradecido, le repetía una y mil veces a su princesa: “Gracias por dejar que sea yo quien bese a la princesa…”

El Rey al saber de su amor, le prohibió verlo y la encerró en su majestuoso castillo con todas sus riquezas, y le dijo que únicamente saldría de allí, para casarse con quien él decidiera…

Una noche la princesa Init, desapareció, dejando una nota a su padre que decía:

“Todos esos pretendientes únicamente quieren presumir de mi, de mi belleza, de lo que represento para ellos, pero ninguno me ha preguntado: qué quiero yo?, qué me hace feliz?, cómo me gustan los días?, en qué sueño por las noches?, en qué pienso?, qué me asusta?, qué me divierte…?, ninguno ha jugado nunca a “el juego de conocerse”, me ven como una posesión, así son todos…, de todos ellos ninguno es especial, ninguno es diferente…, todos hacen los mismo, piensan lo mismo...., ¿crees que podré ser feliz con alguno de ellos, si no se han preocupado en conocerme, si no saben que me hace feliz?, me voy..., no te preocupes por mí, seré muy feliz…, te quiero, Init…”

El Rey al leer la nota, partió corriendo en su busca a casa de Ztul, entró en la casa rompiendo la puerta, pero…, la casa estaba vacía, sin rastro de ellos…, con gran pena al reconocer que había perdido a su hija, el Rey, cayó arrodillado a los pies de un gran roble junto a la casa y sin darse cuenta leyó algo que aparecía escrito cientos de veces en su tronco, y que decía…

“Gracias por dejar que sea yo quien bese a la princesa…”

Quizás sea necesario ser un poco diferente, pensar diferente, para ser realmente feliz..., quizás aun no sea tarde para empezar a jugar a "el juego de conocerse" con tus hijos, tus padres, tu familia, tu pareja, tus amigos...,  quizás no haya otra forma mejor de conocer realmente a las personas que la de jugar a conocerse...

martes, 1 de abril de 2014

Cuando el miedo nos domina…


En una ocasión, el Señor de las Tinieblas convocó en su tenebroso palacio a los más encarnizados enemigos del hombre y se dirigió a ellos de la siguiente manera:

-Llevo miles de años intentando destruir al hombre, acabar con su existencia, para ello he creado todo tipo de conflictos y guerras, pero cuando parecía que al final lograba lo que tanto anhelo, aparecía El y evitaba que el ser humano desapareciera de este planeta.

A veces aparecía disfrazado de sonrisa, otras de una mano amiga e incluso a veces de una simple palabra de consuelo y, sin embargo, a mí nunca me engañó, porque siempre supe que tras los mil disfraces, se ocultaba mi más temible enemigo, el Amor. Entregaré la mitad de mi reino a aquel de vosotros que me traiga el cadáver del Amor entre sus brazos.

Murmullos y aullidos se escucharon en aquel salón oscuro. De repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre la multitud, se postró ante el Señor de las Tinieblas y gritó:

-Gran Señor, yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos, yo soy su enemigo natural, porque yo soy el Odio.

Al oír aquellas palabras, el Señor de las Tinieblas respondió entusiasmado:

-Ve, amigo mío, y haz mi sueño realidad y gozarás de la mitad de todo mi reino.

En una esquina de aquel salón, oculto tras una columna, un personaje vestido de negro y con un gran sombrero que le tapaba el rostro esbozo una extraña sonrisa.

El Odio partió ante la envidia de muchos. Los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante el Señor de las Tinieblas manifestó su incomprensible derrota:

-No lo entiendo, Gran Señor, he creado desavenencias, malentendidos y todo tipo de agravios y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía El, y al final todo lo suavizaba, todo lo arreglaba.

Tras el Odio fueron la Pereza, la Rutina, la Desesperanza, muchos de los peores enemigos del hombre y, sin embargo, todos ellos al final fracasaron. El Señor de las Tinieblas al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que el tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda, hasta que súbitamente se abrió paso entre la multitud aquel silencioso personaje que vestía de negro y que tenía un sombrero que le tapaba el rostro. Con gesto altivo se dirigió al Señor de las Tinieblas:

-Yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos.

El Señor de las Tinieblas lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado:

-Todos antes que tú han fracasado y tú, a quien ni siquiera conozco, pretendes triunfar. No me importunes, todo está perdido.

Aquel extraño personaje partió, pasaron años y de repente se presentó ante el Señor de Las Tinieblas con el cadáver del Amor entre sus brazos. El Señor de las Tinieblas pegó un salto y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos:

-Lo has logrado, has conseguido lo imposible, tuya es la mitad de mi reino, pero amigo mío, por favor, antes de partir dime quien eres.

Aquel personaje se quitó solemnemente su gran sombrero, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes, dijo:

 -Yo soy el Miedo.


Cuando el Miedo nos domina, nuestro corazón se desboca, nuestro cuerpo se tensa y nuestro cerebro no funciona bien, creando tal estado en nosotros que hasta el Amor quedará destruido a sus pies…

lunes, 10 de marzo de 2014

Tu valor no cambia nunca…


En una de sus conferencias, un experto en mejora personal, saca de su cartera un billete de 50 euros y lo enseña a todos los participantes, a la vez que pregunta:

“¿A quién le gustaría tener este billete?”.

Todos sin excepción levantan la mano.

Entonces el experto coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina.

“¿Quién sigue queriéndolo?”.
.
Todos los participantes volvieron a levantar la mano.

Finalmente, el experto tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo:

“¿Aún quieren este billete?”.

Todos al unísono, respondieron que sí.

Entonces este experto en mejora personal les dijo:

“Espero que de aquí aprendan una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo…, todos han querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 50 euros”.

Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA, no lo olvides…, como nunca lo olvida la gente que realmente te quiere y te aprecia.


Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés…

lunes, 3 de marzo de 2014

El árbol que no sabía quien era…


Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy... -se lamentaba-.

-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...

-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!

Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:

-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...

¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:

"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quién eres!, ¡sé quién eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.


Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual orgulloso de sí mismo.

viernes, 14 de febrero de 2014

¿Dónde encontrarás la felicidad…?

En cierta ocasión, se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer, y planearon hacerlo a su imagen y semejanza.

Entonces uno de ellos dijo:

- Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra…, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, ya que, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero…, ¿qué les quitamos?

Después de mucho pensar otro dijo:

- ¡Ya sé, vamos a quitarles la felicidad!..., pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás.

Propuso el primero:

-Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo, a lo que inmediatamente repuso otro:

- No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.

Luego propuso otro:

- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contestó:

- No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir un equipo con el que puedan respirar, bajarán hasta el fondo y entonces la encontrarán.

Uno más dijo:

- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra. Y le dijeron:

- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.

El último de ellos, que era un Dios que había permanecido en silencio, escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:

- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren...

Todos giraron asombrados y preguntaron al unísono:

- ¿Dónde?

- La esconderemos dentro de ellos mismos…, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así:


“Las personas se pasan la vida buscando la felicidad sin saber que la traen consigo...”

martes, 4 de febrero de 2014

¿Por qué gritan las personas?

Un día, un gran maestro preguntó a sus discípulos lo siguiente: ¿por qué las personas se gritan cuando están enojadas?

Los discípulos pensaron unos momentos:

Porque perdemos la calma -dijo uno-, por eso gritamos.

Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó el gran maestro.

¿No es posible hablarle en voz baja?, ¿por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los discípulos dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al gran maestro...

Finalmente él explicó:

Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego el gran maestro preguntó:

¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?

Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente…

¿Por qué?

Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. El gran maestro continuó:

Y cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede?, no hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor.

Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.

Así es ¡lo cerca que están dos personas cuando se aman!

Finalmente el gran maestro dijo:


Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso…

miércoles, 29 de enero de 2014

Al otro lado de la ventana

Dos hombres ya mayores y ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno, se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras. Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama y se encontró… con una pared blanca.

El hombre pregunta a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:

“Quizás solo quería animarle a usted”.

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble.


“Hoy es un regalo, por eso se le llama el presente”.

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y positivo Año Nuevo...



"El gran reto de la vida consiste en enfrentarte día a día con experiencias nuevas y no siempre sencillas, pero lo importante, no es con que tienes que enfrentarte, la clave está en como te enfrentas, en que estado emocional, esto es lo más importante..., por eso no pienses en que habrán momentos difíciles, céntrate y piensa en estar en estado positivo, en estar siempre bien por si llegan esos momentos..."

Te deseo, que te lo pases muy bien por Navidad, lo mejor para el próximo año y que disfrutes de una vida enriquecedora, divertida, más positiva y llena de logros...

Un gran abrazo...


lunes, 2 de diciembre de 2013

La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer…

Esta vez, les contaré una pequeña historia que les ayudará a reflexionar sobre la gran diferencia que existe entre lo que parece que somos y lo que en realidad somos…, entre lo que hacemos y lo que podemos llegar a hacer…
“- El subastador pensó que perdía su tiempo mostrando ese viejo violín estropeado y arañado, pero aún así, lo mostró. -¿Cuánto ofrecen, buena gente? -gritó.-
- ¿Quién hará la primera oferta?-- ¿Un euro?, ¡un euro! -entonces…
- ¡Dos! ¿Sólo dos?- ¡Dos euros!--¿Hay alguien que dé tres?- -¡Tres euros! ... a la una!-¡Tres euros... a las dos!-
- ¡Qué se va por tres¡ - pero…
- ¡No! ¡No! – Un hombre canoso se puso de pie, llegó adelante y tomó en sus manos el instrumento. Limpiando el polvo del viejo violín afinó sus cuerdas y tocó una melodía muy tierna.
- Al cesar la música el subastador dijo, en voz muy baja y más bien para sí…
- ¿Cuánto daría yo por tener este viejo violín? Y tomándolo con más cariño lo volvió a levantar:
- ¡Cien euros!- ¿Y quién da doscientos? -¡Doscientos!- -¿Y quién da trescientos?-- ¡Trescientos!- -¡Trescientos, a la una!- -¡Trescientos a las dos!- -¡Y se va y se fue! -exclamó…
-Algunos lloraban y los demás aplaudían... – No podemos comprender se decían- ¿Qué cambió su valor? Alguien dijo por allí que fue el toque de la mano de un maestro.-"
Muchas personas sienten que sus vidas están fuera de tono. No saben cómo aprovechar todos los recursos y talentos que disponen. No saben cómo convertir sus excusas en razones. No pueden ver las oportunidades que existen dentro de las crisis. No le encuentran sentido a lo que hacen. No saben cómo ponerse en acción...
Y como el viejo violín, se "subastan baratamente"…, siguiendo el viaje de la vida como un juego que no requiere pensar...
Pero un día, cuando están preparados, el “maestro” aparece. La gente no comprende cómo él puede encontrar tanto valor en algo que ellos no pueden ver.

El secreto del “maestro” es mirar más allá de las apariencias y conectarse con lo que somos realmente, es decir: "la diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer…”

miércoles, 30 de octubre de 2013

La magia de la actitud mental positiva

Nuestra actitud en la vida, es algo que cada cual elige y decide por sí mismo. Todas las personas hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, algunos errores o fracasos que parecen irremediables; pero a todos se nos ha dado el poder de inclinar siempre la balanza a nuestro favor mediante un cambio de actitudes. Quiero decir, que somos los dueños de nuestro propio destino, en la medida en que somos también dueños de nuestras actitudes.
Aunque nos quitaran todo, siempre nos quedaría intacta la capacidad de elegir nuestra propia actitud, nuestro camino, nuestro destino... Puede parecer increíble, pero está al alcance de cualquiera decidirse por el éxito o por el fracaso, por la felicidad o por la infelicidad, por la alegría o por la tristeza...
Ya ven, se trata únicamente de desarrollar y poner en práctica, día a día, una actitud mental positiva, capaz por sí misma de hacernos pasar a la acción como de forma mágica, con decisión, ilusión y coraje, potenciando al máximo nuestra voluntad. La actitud mental positiva nos arrastrará hacia el éxito en la medida en que desarrollemos al máximo las siguientes CONVICCIONES:
1ª.- Estar absolutamente convencid@ de que YO PUEDO y que YO SOY CAPAZ de conseguirlo. Esta convicción nace principalmente de creer en tus capacidades y en la acumulación de pequeños éxitos logrados gracias al propio tesón y a la capacidad de esfuerzos y superación, para ello, comenzar marcándote pequeños objetivos y lograrlos te hará familiarizarte con YO PUEDO.
2ª.- La aceptación de una vida con retos y dificultades. Ser conscientes de que los retos y las dificultades son un componente de nuestra vida, “es nuestra vida”. Lo verdaderamente importante no son esas dificultades sino como te enfrentas a ellas, esto es lo que diferencia a las personas de éxito del resto, no caen en el desánimo. A los problemas hay que atacarlos directamente y “dejarnos de lamentarnos por ellos” ya que como sabemos no nos conduce a nada.
3ª.- La principal diferencia entre una vida de éxitos y una vida de fracasos la encierra la expresión “sin desmayos hasta el final”. Esto significa que no importa la cantidad de tiempo, ilusión y entusiasmo que haya de ponerse en cada acción que nos lleve al éxito, ya que el tesón y la persistencia serán siempre nuestros aliados. He repasado las biografías de más de un centenar de hombres y mujeres de éxito, de ayer y de hoy, y en todos ellos he encontrado como cualidades más relevantes el entusiasmo, el tesón y la lucha sin desmayos hasta el final. Como el caso, ya citado en otras oportunidades, de Abraham Lincoln, cuya vida durante casi treinta años fue un completo fracaso en los negocios, en la política y en la familia, al final y con 65 años llegó a ser presidente de los Estados Unidos ó Thomas Edison que tuvo que hacer nada menos que diez mil experimentos antes de inventar la lámpara incandescente.

Ahora depende de ti…, puedes hacer magia y mejorar tu vida, ¡ya sabes cómo¡ utilizando y poniendo en práctica tu actitud mental positiva…

lunes, 30 de septiembre de 2013

Tu origen, tus dificultades, no marcan tu destino…, todo es posible, también para ti…

Wal-Mart , actualmente la tercera mayor corporación publica del mundo, con más de dos millones de empleados y la empresa minorista más grande del mundo, fue la creación de un muchacho que ordeñaba vacas para colaborar en el presupuesto familiar...

Nacido en una granja de Oklahoma en 1918, Sam Walton vivió su adolescencia en los duros años de la crisis de los 30, cuando tuvo que salir a trabajar de lechero y repartidor de periódicos para colaborar en el presupuesto familiar.

En sus años de universidad, mientras estudiaba Economía, Sam trabajó de camarero a cambio de comida y se las ingenió con toda clase de empleos ocasionales. Una vez graduado, se enroló en el ejército para combatir en la Segunda Guerra Mundial.

A su regreso, en 1945, abrió un supermercado en Arkansas con un crédito de 20.000 dólares. Allí empezó a aplicar sus ideas innovadoras al campo de la venta al por menor. Sam quería que todas las estanterías estuvieran constantemente llenas de artículos variados y a precios accesibles.

Para lograrlo, fue pionero en las compras por cantidad para obtener descuentos. Incluso, inventó el concepto de las cajas registradoras ubicadas a la salida del supermercado para que los clientes pudieran pagar todas sus compras en un solo lugar.

Estos conceptos comunes en las grandes cadenas de supermercados actuales, salieron de la mente de Sam Walton.

El negocio se fue expandiendo hasta que, en 1962, adquirió su marca definitiva: "Wal-Mart", que creció velozmente en los cuatro rincones del globo.

Sam fue el hombre más rico de los Estados Unidos entre 1985 y 1988. En 1998, la revista "Time" lo eligió como una de las 100 personalidades más influyentes del siglo XX. Tras su muerte en 1992, su fortuna se dividió entre sus hijos que pasaron a controlar una cadena de negocios que en el 2004 empleaba a 1,5 millones de personas.


Algunos dicen que si Sam Walton siguiera vivo, sería el doble de rico que Bill Gates. Nada mal para un muchacho que empezó vendiendo la leche que él mismo ordeñaba de la vaca de su familia…