miércoles, 24 de julio de 2013

El poder de las palabras

Aún recuerdo el día, ya hace algunos años, que descubrí la enorme importancia que tiene en nuestra vida la manera en que nos comunicamos, tanto con otras personas como con nosotros mismos.

Esa manera o estilo que cada uno tenemos, marca la diferencia entre: conectar o no conectar con otras personas y también, conectar o no con nosotros, con nuestro sistema de creencias.

Las palabras son el vehículo, el medio, para conseguir esa comunicación, para conseguir acertar en trasladar nuestras ideas y alcanzar el objetivo de hacernos entender, de llegar, de conectar…

Es posible que con la comunicación externa, es decir, cuando hablamos e intentamos conectar con otras personas, tengamos en cuenta este aspecto, no siempre pero seguramente en alguna ocasión, se nos pase por la cabeza utilizar concretamente determinadas palabras: para no hacer daño, para quitar hierro al asunto, para llamar la atención, para convencer, para animar, para motivar, etc.

Pero, ¿y qué pasa con nuestra comunicación interna?, ¿qué pasa cuando se pone en marcha nuestro diálogo interno, ese diálogo que siempre está presente, que no para y que nos capacita o nos limita, dependiendo de lo que nos digamos y cómo lo digamos…?

Cuando se trata de nuestro diálogo interno, las palabras que utilizamos, nos pueden ayudar a convencernos, a fortalecernos y a conseguir los estados capacitadores necesarios para afrontar los retos diarios en nuestra vida…

Seguro que en alguna ocasión les ha tocado animar y crearle entusiasmo a alguien querido y cercano: hijos, hermanos, amigos, pareja, compañeros de trabajo…, para ayudarlos a superar alguna dificultad o a enfrentarse con algún reto importante, para ello habrán recurrido a frases del tipo: ¡confío en ti¡, ¡tú puedes¡, ¡eso no es nada para ti¡, ¡a por ello¡, ¡yo creo en ti¡, ¡lo vas a conseguir¡…, el poder de estas palabras unidas al entusiasmo y convicción con que las dices tienen un efecto motivador y multiplicador de capacidades en esas personas a las que van dirigidas, seguro que han vivido esa experiencia tan gratificante, ¿verdad?

Sí, así es, indiscutiblemente el poder de determinadas palabras expresadas de una manera totalmente convincente, es increíble y el efecto que tiene en las personas a las que van dirigidas es poderosísimo…

Las palabras adecuadas y un poder de convicción alto, obran verdaderos milagros en los demás, y más importante aún, a través de nuestro diálogo interno en nosotros, en nuestro sistema de creencia y en nuestro estado emocional, este milagro está en tus manos…, está en utilizar el poder de las palabras…


“Nos creemos lo que nos decimos a menudo”, sea lo que sea, comunícate habitualmente de manera positiva, utiliza las palabras adecuadas, aquellas que te motiven, que te ayuden…, hazlo de manera convincente y te lo creerás, así de sencillo, pruébalo…, verás que todo cambia cuando cambias la forma en que te comunicas…

miércoles, 19 de junio de 2013

El anciano y el niño

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Llegaron a una aldea caminando junto al asno y, al pasar por ella, un grupo de jóvenes se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos.

Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante?

El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

-¡Qué vergüenza!

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel animal llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!

El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los aldeanos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas.

-!Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!
  

“Si sólo escuchas las opiniones de los demás, acabarás haciendo lo que otros creen que es mejor, pero no harás lo que es mejor para ti… Escucha a todos y aprende de todos, pero decide sólo por ti…”

miércoles, 1 de mayo de 2013

Volad juntos pero jamás atados…



En esta oportunidad, me gustaría reflexionar con ustedes sobre la importancia de nuestra individualidad, de ser realmente los protagonistas de nuestra vida y aspirar a no depender de que otros hagan una u otra cosa para hacernos felices…

De reconocer que nuestra felicidad depende de nosotros y la felicidad de los que queremos, los que están a nuestro lado, -nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos-, también está influenciada en gran medida por como estemos nosotros, ¿es posible que en momentos de dificultad, la felicidad de los que queremos esté influenciada o condicionada por nuestra propia felicidad...?, ¿será ésta la solución a muchos de nuestros conflictos personales y familiares…?

Nada mejor que una bonita historia para aclarar y enriquecer nuestros pensamientos…, espero que les guste…
                                                                                                                      
“Cuenta una leyenda de los indios sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo, tomados de la mano, Toro Bravo, el guerrero y Nube Alta, la hija del jefe de la tribu.

Nos amamos -empezó el joven-.

Y nos vamos a casar -dijo ella-.

Queremos un hechizo, un conjuro, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos dijeron los jóvenes al unísono.

Hay algo que puedo hacer por vosotros, pero es una tarea muy difícil y sacrificada -dijo el brujo tras una larga pausa-.

No importa -dijeron los dos-.

Entonces -dijo el brujo- Nube Alta, sin más armas que una red y tus manos, subirás al monte y cazarás al halcón más vigoroso. Tráemelo vivo el tercer día de luna llena. Y tú, Toro Bravo -prosiguió el anciano- tú debes traer de la montaña más alta a la más valiente de las águilas, y traerla viva sin ninguna herida.

Los jóvenes asintieron en silencio y, después de mirarse con ternura, partieron. El día establecido por el brujo, los jóvenes llegaron a su tienda con dos grandes bolsas de tela que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que, con mucho cuidado, las sacaran de las bolsas. Eran sin duda las aves más hermosas de su estirpe.

Ahora -dijo el brujo- atad entre sí a las aves por las patas con estas tiras de cuero. Después soltadlas y dejad que intenten volar. El águila y el halcón intentaron levantar el vuelo, pero sólo consiguieron revolcarse en el suelo. Irritadas por su incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí.

Éste es el conjuro: Jamás olvidéis lo que habéis visto hoy. Vosotros sois como el águila y el halcón..., si os atáis el uno al otro, aunque sea por amor, viviréis arrastrándoos y, tarde o temprano, os haréis daño el uno al otro. Si queréis que vuestro amor perdure volad juntos pero jamás atados.”

domingo, 31 de marzo de 2013

Tanto por aprender…


Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo nunca suceden.

Aprendí que cada logro alguna vez fue considerado imposible.

Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

Aprendí que la expectativa es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

Aprendí que aun cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

Aprendí que nunca hay que dormirse sin resolver una discusión pendiente.

Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas es tratar de hacer su trabajo.

Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

Aprendí que podemos ganar un euro de forma deshonesta, pero que más tarde éste nos costará una fortuna.

Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

Aprendí que planear una venganza sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr una “buena vida” que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

Aprendí que todavía tengo mucho que aprender…

lunes, 4 de febrero de 2013

La felicidad es el camino


Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de encontrar pareja, después de conseguir un mejor trabajo, después de tener un hijo, después de tener otro...

Entonces, nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente mayores, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después, nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestra pareja le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos jubilados…

La verdad es que no hay mejor momento que éste para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo?

Una de mis frases favoritas es de Alfred de Souza:

“Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida”.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino.

Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.

No esperes hasta terminar los estudios, hasta retomar los estudios, hasta bajar diez kilos, hasta tener hijos, hasta que tus hijos vayan a la escuela, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que mueras, para aprender que no hay mejor momento que éste para ser feliz.

“La felicidad es un trayecto, no un destino”

Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo…

lunes, 31 de diciembre de 2012

¡HAGAMOS UN FELIZ AÑO 2.013¡


Un nuevo año llega y estos días, repetiremos eso de los buenos deseos y propósitos, eso de desear y desear…

Llega un nuevo año y pensaremos en todo lo que el año -ya casi pasado- quisimos hacer y una vez más se quedó sólo en eso, en un deseo…

Un nuevo año llega y casi sin querer, volveremos a pensar en aquello que ya toca hacer y quizás este próximo año lo consigamos realizar…

Llega un nuevo año y posiblemente en éste, sí se pueda cumplir todo lo que deseemos justo cuando finalice este año y comience el nuevo, puede ser el año del cambio, el de conseguir nuestros propósitos…

Un nuevo año llega y nuestra mente, a través de nuestros pensamientos, se refugiará en lo bueno que nos espera, que puede llegar, en eso que tanto deseamos…

Llega un nuevo año y tendremos que decidir si seguimos pensando y deseando ó hacemos algo diferente, algo nuevo y diferente…

Un nuevo año llega y está en nuestras manos hacer…, no solo pensar y desear, podemos hacer…

Llega un nuevo año y podemos añadir eso que nos ha faltado otros años, algo imprescindible para alcanzar nuestros deseos…

Un nuevo año llega y tendremos que dar continuidad a nuestros deseos…, tendremos que comprometernos a conseguirlos, tendremos que hacer…

Llega un nuevo año y te propongo hacer algo diferente, algo que te permitirá conseguir tus deseos…, este próximo año tiene que ser tu año, nuestro año…

Un nuevo año llega y debes escribir tus deseos, plasmarlos en el papel y marcarte plazos…, tienes que convencerte que es necesario dar continuidad, constancia y sobre todo poner en marcha tus deseos para que se transformen en realidad…

Llega un nuevo año y te deseo que descubras todo lo que puedes hacer…, que descubras que si no haces, no conseguirás…, que los logros son producto de pasar a la acción…

Un nuevo año llega y será feliz, muy feliz…, pero debemos hacer, todos debemos hacer y no solo desear…, si pasas a la acción, si te pones en marcha, llegarás tan lejos como quieras…

¡FELIZ AÑO NUEVO¡

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD¡


Te deseo lo mejor en estas fiestas navideñas..., la mayor felicidad para ti y las personas que quieres y aprecias, que estos días sean inolvidables, que sean insuperables...

Te deseo que disfrutes estas fiestas desde la perspectiva más positiva posible..., proponte ser feliz, proponte mejorar aquello que te ayude a ser más feliz, todos los días tienes posibilidades de cambiar, de ser feliz o más feliz..., pero siempre desde el convencimiento y la confianza de creer que es posible cambiar, tienes que confiar, la magia existe..., tú puedes obrar el milagro de la navidad.

¡Es posible mejorar¡, es posible ser feliz..., ¿pero te lo has propuesto?, ten la certeza de que es posible y haz que se cumplan tus deseos.

En esta gran película que es la vida, tú eres el/la protagonista..., interpreta tu papel desde las enormes capacidades que tienes, -sí, es verdad, nunca lo dudes-, tus capacidades están esperando a salir, pero necesitan de algo imprescindible, algo realmente mágico...

¡Tienes que confiar en ti...¡, esa es tu magia..., tienes que creer en ti, no hay nada más importante para que se cumplan todos tus deseos...

Añade tu granito de arena, si somos más felices, si cambiamos de verdad, desde dentro, cambiaremos poco a poco el resto...

Un gran abrazo...

viernes, 7 de diciembre de 2012

La metáfora de los monos


Un grupo de científicos agrupó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.

Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le golpeaban, hasta que llegó un momento en que ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos, y lo primero que hizo el nuevo individuo fué subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le propinaron una gran paliza.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el por qué de tales palizas.

Un segundo mono fué sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.

Un tercero fué cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear.

El cuarto y finalmente el quinto de los veteranos fueron sustituidos.

Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

<< No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así. >>  ¡¿Te suena?!

Reflexiona la enseñanza de este cuento, de cuantas veces hacemos las cosas porque siempre se han hecho así, en vez de plantearnos el por qué hacemos las cosas como las hacemos, y si podría haber otra manera mejor de hacerlas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Las piedras de tu vida


Cierto día, un motivador experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidarán.

De pie, frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras, preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?

Todos los asistentes dijeron ¡Sí! Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”. Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.

Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras, hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La verdad es que esta demostración nos enseña lo siguiente:

Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento. ¿CUÁLES SON LAS PIEDRAS GRANDES EN TU VIDA? ¿Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada? ¿O son tu trabajo, tus reuniones, tus viajes de negocios, el poder y el dinero?

LA ELECCIÓN ES TUYA, RECUERDA PONER LAS PIEDRAS GRANDES PRIMERO O LUEGO, NO ENCONTRARÁS UN LUGAR PARA ELLAS...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…


Confío en mi capacidad para luchar y salir victorioso de todos esos retos que la vida me plantea, es algo apasionante y retador, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Hay días que me cuesta más que otros, -eso de confiar en mí no es tan fácil-, pero no me rindo, siempre estoy alerta y lo recuerdo diariamente, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Cuando despierto cada mañana, se produce una reacción extraordinaria en mí, pienso en todo lo bello y maravilloso que la vida me ofrece y que he de disfrutar, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Ya no pienso en las cosas que no me gustan o me desagradan, sólo me centro en aquello positivo que provoca una gran sensación de felicidad en mí, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así.

Todos los días, me acuerdo de aquellas personas que quiero y que me quieren, de todas aquellas que admiro por ser especiales y diferentes, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así.

Me esfuerzo cada día en apartar los pensamientos negativos, para conseguirlo, me propongo centrarme en los pensamientos positivos que me capacitan y me ayudan a mejorar, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Estoy totalmente convencido que nada puede afectarme si yo no lo permito, nada ni nadie puede obligarme a pensar en “hechos” negativos, mis pensamientos los controlo yo, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Mi vida depende de mí, yo soy el único responsable, cuando las cosas no van como quiero, la “culpa” siempre la asumo yo, pensar así, me permite ser el que tome las decisiones y ser el protagonista de mi vida, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Cada noche, cuando me acuesto, recuerdo todo lo positivo del día, de mi vida, de lo afortunado que soy por vivir, no pienso en nada negativo ó que me provoque pensamientos negativos, podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

Todo lo que me sucede, en cualquier ámbito de mi vida, son únicamente hechos, yo decido con mis pensamientos si esos hechos son positivos o negativos… ¡siempre depende de mí¡ y podría pensar de otra manera, pero yo he decidido pensar así…

¡Tus pensamientos te pueden capacitar ó limitar¡ no permitas que tus pensamientos negativos conviertan tu vida en algo negativo, cambia esos pensamientos ahora mismo, y permite que tus pensamientos positivos conviertan tu vida en algo positivo…

¡Decide como pensar…, y decidirás que tipo de vida tendrás…¡

viernes, 31 de agosto de 2012

¡Vales más de lo que crees, eres únic@ e irrepetible…¡


Para explicar y entender el título, nada mejor que una fábula. Espero que te ayude a reflexionar y aclarar –en caso que las tengas- alguna de tus dudas…

“-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe, nadie me quiere.

-¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…

Y haciendo una pausa agregó:

-Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y tal vez después te pueda ayudar.

-E… encantado maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba puesto en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho, agregó:

-Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, hasta que un viejito se tomó la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Después de ofrecer el anillo a todo el que se cruzaba en su camino, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Entró a la habitación, donde estaba el maestro, y le dijo:

-Maestro, lo siento pero no es posible conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que pueda engañar a nadie respecto al verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro. Debemos primero saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. No importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

Llegó a la joyería, el joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó, y luego dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¿58 monedas?! – exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.”

martes, 31 de julio de 2012

Cree en ti, tus capacidades son ilimitadas…


Hay una frase que me gustaría que no se te olvidara jamás, que la tuvieras “casi casi grabada a fuego”; además, te pediría que la asumieras como tuya, en tu mente, sin posibilidad de perderla de vista, esta frase es la siguiente: “CREE EN TI, TUS CAPACIDADES SON ILIMITADAS”

Esta frase se convierte por sí misma, en un credo, en un estilo de vida, en la filosofía de los pocos -por ahora, pero cada vez se suman más como tú-, que vemos en las dificultades: oportunidades, en las crisis: oportunidades y en los problemas: oportunidades…, en los que creemos en nuestras capacidades y hemos decidido ser los verdaderos protagonistas de nuestra vida, interiorizándolo en nuestro sistema de creencias.

Este sistema de creencias nos potencia de tal modo, que nos permite interpretar los hechos cotidianos desde una perspectiva, que para otros es prácticamente inimaginable.

Es cierto, nuestro sistema de creencias, gobierna nuestra vida, dándole un sentido u otro dependiendo directamente de nuestra comunicación interna, de nuestro “dialogo interno”.

Nuestro diálogo interno es el punto de partida y el requisito imprescindible para: encontrar, mantener y fomentar los estados positivos.

Y como consecuencia, los estados emocionales positivos, como la seguridad personal, la autoestima, la fe…, provocan en nosotros, la capacitación necesaria para que actuemos en consecuencia pasando a la acción.

Lo veras más claramente, contestando algunas preguntas…

¿Cómo se te da eso de superar dificultades, de levantarte rápidamente cuando sufres algún revés en tu vida ó de no tirar la toalla a la primera de cambio?

Posiblemente no muy bien, ¿verdad?, y ¿a qué se debe?

Cuando algo parece que es inalcanzable o insuperable, es muy importante recordar lo que te has dicho, como comienza la frase: “parece”, sólo parece, por tanto no es realmente inalcanzable o insuperable…, somos nosotros quien lo definimos así, a través de nuestro dialogo interno, pero ¿podemos cambiar esa definición?

Pues claro que sí…, nosotros decidimos “cuando interpretamos los hechos” lo que es fácil o difícil, lo que es alcanzable o inalcanzable, lo que es posible o imposible…, nosotros y solamente nosotros, somos los que hacemos que algo pueda ser logrado o no.

Esta “capacidad” de CREER EN TI y no rendirte ante nada, es algo innato en todos nosotros, recuerda: “todos tenemos las mismas capacidades”, la diferencia entre los que se rinden a las primeras de cambio frente a los que no se rinden ante nada, está en no haberla desarrollado o en desarrollarla extraordinariamente, y esto, sólo se consigue interpretando lo que sucede de manera que te permita alcanzar todo tu potencial y todas tus capacidades.

Y te preguntarás…, cómo se consigue eso ¿?, pues es sencillo, depende de tu interpretación de los hechos que suceden, esa interpretación conforma tu “realidad” y finalmente da lugar a tu “sistema de creencias”.

Como ves, tu realidad está directamente relacionada con tus creencias, con creer en ti y en tus capacidades, si realmente crees en ti, conseguirás cambiar la realidad que conoces hasta ahora, a una nueva e increíble realidad personal…